sábado, 30 de abril de 2016

La teoría de los cristales limpios




Corría el año 1969, y un hombre de academia, psicólogo de la Universidad de Standford llamado Phillip Zimbardo decidió plantear una teoría de la que muchos hemos oído referencias, basándose en un experimento mitad descabellado, en su momento, mitad fascinante.

Este experimento consistía en dejar dos coches abandonados, uno en una zona humilde y otro en una urbanización de clase alta, el primero de ellos claramente resultó ser objeto de vandalismo en muy pocas horas, en cambio el segundo no -en principio-, así nació la famosa "Teoría de las ventanas rotas".

Luego de unos días, los investigadores rompieron uno de los cristales del coche abandonado en la urbanización, en pocas horas este estaba igual que aquel que fue abandonado en el barrio pobre. Y esa es mi versión resumida del experimento, ese que concluyó que "un vidrio roto en un auto abandonado transmite una idea de deterioro, de desinterés, de despreocupación".


Pero yo hoy quiero ser la que se arriesgue con una teoría, resultado de un día de ardua limpieza del piso donde vivo ahora mismo, no hay experimentos, solo observación y un tiempo prolongado con mis propios pensamientos... Se trata de la teoría de los cristales limpios.

Si una ventana, a medida que pasan los días, acumula el polvo y la suciedad del exterior en su superficie sin que nadie dedique tiempo a limpiarla periódicamente con esmero y con las herramientas adecuadas, la consecuencia inmediata será la formación de una capa de inmundicia que dificultará que los rayos de luz pasen al interior de la casa. Pero eso no es todo, también ocurre que si alguien se atreve a mirar de dentro hacia afuera probablemente no consiga ver con claridad lo que hay al otro lado del cristal y si lo hace, solo percibirá una imagen distorsionada de la realidad.

Pongamos esto en situación, tú y tus ventanas, tú frente a la vida, tus afectos, tus sueños, tu inspiración, tu motivación, son esas herramientas que te ayudan a mantener tus cristales pulcros, libres de toda impureza, aunque por el otro lado estén los tragos amargos, las pérdidas, decepciones, desencantos y pensamientos negativos que te los empañan y no permiten que la luz del sol entre ni que puedas ver con claridad el exterior.

Con esto no quiero decir que se fácil limpiar esos cristales, pero sí que tiene que se una obligación, solo por ti y para ti.

Después de un día de tormenta con viento muy difícilmente los cristales permanezcan limpios, pero para solucionarlo solo debemos ponernos "manos a la obra", cuanto antes mejor, ya que limpiar cristales que tienen prolongado tiempo a merced de los factores externos, sucios y descuidados, será un trabajo que requerirá de mucha paciencia, créeme.

Pasará el tiempo y verás que el trabajo de limpieza merece la pena, es mucho mejor que dejar que se ensucien tus cristales hasta el punto en que la luz ya no pueda entrar jamás. Te recomendaría limpiarlos paulatinamente, un poquito cada vez, como trabajo de hormiga, como la gota de agua que al final termina agrientando la roca.

Limpia tus cristales en 15 sencillos pasos:
  1. Habla, con quien quieras, de lo que quieras, pero hazlo.
  2. Prohibido pensar de más.
  3. Invierte tu tiempo ocupándote y no preocupándote.
  4. Rodéate de la gente que te impulsa y te inspira.
  5. Dile al del espejo ¡Eres la/el mejor! (Y convéncete de ello)
  6. Come bien, cosas que nutran tu cuerpo y tu alma.
  7. Ve al parque con frecuencia, observa a las personas y respira aire puro.
  8. Crea algo a diario (una receta nueva, vale).
  9. Ríete mínimo 3 veces al día.
  10. Abandona tus sentimientos de culpa.
  11. Aléjate de lo que te hace daño.
  12. Siempre ten presente a tu familia.
  13. No gastes energía en situaciones que escapan de tu control.
  14. A las personas tóxicas, evítalas.
  15. Y por último pero no menos importante... Agradécele a la vida, al universo, a Dios una nueva oportunidad: HOY.
Limpia tus cristales y así entrará la luz entre y podrás mira con claridad todo lo que te espera afuera.

:)

Astrid K.