miércoles, 4 de octubre de 2017

Sobre soñar despierto



¿Una habilidad indeseable o indispensable?

Alguien, no puedo recordar quién, dijo que "soñar no cuesta nada" y me parece que tenía razón, ahora bien, hay veces en las que esta afirmación no es del todo cierta, sobre todo cuando el sujeto en cuestión se sumerge en el mundo onírico con los ojos más abiertos que una tienda de chinos en puente.

¿Nunca te has sorprendido a ti mismo pensando en lo que haces ahora? No hablo precisamente de estar leyendo esta chorrada, sino de visualizar en panorámica tu lugar en el mundo y esa misión de vida que aún tienes por cumplir, para luego terminar imaginando una vida en la que trabajas en lo que te gusta, lo disfrutas y por añadido vives de eso, ¡oh que vida maravillosa! Y no, no tienes por qué avergonzarte por hacerlo, al menos yo no lo hago y puedo estar pecando de naif.

Escribir por escribir es cosa de los mortales, gracias a ello tenemos historia e historias, pero escribir a la vez que sueñas ¡Es algo mágico! Casi parece cosa de alquimistas. Y no, no soy poco modesta ni me considero erudita por escribir lo que me pasa por la cabeza en la madrugada, y en lo particular a la vez que sueño me preparo como puedo y con lo que tengo a mano, porque tengo la firme convicción de que todos los días hay algo por aprender, algo por crear y algo en lo que creer.

Cuando entré a la universidad 9 años atrás, no tenía idea a lo que me enfrentaba, el panorama era el siguiente; una adolescente de 17 años plantándole cara a una de las etapas más alucinantes y enriquecedoras de su vida, viendo desde la academia y con mucho método la forma de escribir con sentido, de transmitir mensajes de valor a las masas y lo más importante: escuchar lo que el público tiene que decir.

La universidad me enseñó mi profesión, pero también a ir más allá y es así como aquí me tienen a un océano de distancia de aquel maravilloso lugar.

Puedo dar fe que soñar y hacerlo en grande da resultados, solo necesitas paciencia y resistencia como combustible y por si se te olvida tener siempre presente que soñar no necesariamente tiene que significar quedarse dormido.

Hasta otra.