Las aguas parecen calmarse, la costa se divisa de a ratos, aunque no sabemos si sólo es un espejismo producto del bamboleo de la cubierta. El sol se asoma en el oriente, tenemos la confianza de que pronto estaremos a salvo de esta vorágine que por poco nos hace naufragar.
La velas están intactas, el inclemente tifón que diezmó la estructura de la nave en horas más oscuras no las ha rasgado, a Dios gracias. Jamás me he acostumbrado al ir y venir de las corrientes marinas, el olor a la salitre es lo único que me calma las entrañas y la llovizna salada que se levanta de la superficie del océano refresca mi piel y tranquiliza mi espíritu.
Así me imagino el pasar este año, como un viaje a bordo de un navío cruzando el mar, pero de la forma en que se hacía hace 5 siglos o más, a merced de las condiciones dictadas por la naturaleza.
Mes 1:
Luego de dos años sin ir, recibí el año en Zaraza, con mi familia, en ese lindo lugar apartado, en el que crecí, mi pueblo.Mes 2:
Me permití recordar a aquellos que debieron estar y no estuvieron.
El cáncer cruzó la puerta una vez más, esta vez afectó a quien llamo mi hijo, mi pequeño canino fiel. Tomé la decisión de amputar una de sus patas. Ahora Mantecado camina con tres, sobrevivió.Mes 3:
Sin darme cuenta siquiera me gradué y soy licenciada.
Vi a jóvenes luchar por su futuro y morir por este país. Yo quise participar, salí a la calle y le corrí a las bombas lacrimógenas.
Me corté la melena, y la doné a los niños con cáncer.
No quedó espacio para la celebración.
Empecé a escribir en este blog.
Despedí a buenos amigos que abrieron alas en búsqueda de sus sueños, de su propio destino.Meses 4,5 y 6:
Hice nuevos amigos.
Me descubrí poderosa en dimensiones en las que realmente ignoraba que tenía poder.
Nuevos y muchos retos saltaron al camino.
Rechacé ofertas, muchas.
Me postulé para estudiar fuera de Venezuela, abandoné el proceso por incertidumbre y miedo.
Por poco me pierdo en un torbellino de emociones burlando el paso del tiempo e ignorando retazos de memoria.Me equivoqué, y lo volví a repetir.Meses 7 y 8:
No aprendí a bailar flamenco.
Prendí una gran fogata en la playa, de noche, llevando un vestido largo y tomando ron.
Empecé a ver Game of Thrones, la serie y los libros se volvieron mi vicio.
Aprendí el significado de la palabra spoiler y a usar Torrents.
Empecé a dar clases de maquillaje.
Hice dieta y fui al gimnasio, esporádicamente.
Me ascendieron.
Empecé a ser mejor en lo que ya soy buena.Mes 9:
"Maté tigres", en el sentido figurado.
Fui más de una vez a la iglesia.
Vi a amigas muy queridas comprometerse, casarse, tener hijos, graduarse, irse...
Conocí la ciudad de Buenos Aires-Argentina, y no bailé tango, en respeto inconsciente a una promesa.
Gracias a ese viaje me propuse ahorrar, en serio.
Puse mi meta lejos del sitio en el que nací, muy lejos.
Lloré y reí ebria y tuve que sufrir con la resaca.Mes 10:
Dejé de preocuparme de más y de aferrarme a las cosas y a las personas.
Empecé a ver lo bueno en mí.
Fui por primera vez a un juego de béisbol criollo, Caracas-La Guaira.Mes 11:
Vi a un hermano irse de casa, también lo vi volver.
No celebré mi cumpleaños.
Extrañé a mucha gente.
Fui elegida candidata idónea para una beca de estudios, dicha beca fue aprobada.Mes 12:
Acompañé muchos corazones rotos, además de este.
Me endeudé con el banco, para bien.
Una hermana del alma me dio el honor de prepararla para el día más importante de su vida y de estar a su lado.Lo negativo:
Pensé y me preocupé mucho, en exceso.
Hice compras de las que me arrepiento.
Empecé a redecorar mi cuarto y no lo terminé.
No renuncié a mi trabajo, cuando lo pensé y lo decreté más de una vez.
Fui por primera vez a Mérida, buscando nieve.
No subí al tepuy Roraima, pero lo haré, al igual que subiré al Pico Bolívar.
Me reencontré (virtualmente) con un buen amigo del colegio, luego de muchos años sin tener contacto, somos los mismos.
Sigo sin aprender a decir que no.
Lo positivo:
Perdoné.
Te espero aquí 2015.
No te defraudaré.
No te defraudaré.

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